Wednesday, September 06, 2006

Zombies


Zombies

No es el hierro candente atravesando mis carnes,
no es el último suspiro que se escapa de mis labios,
no es la última tinta que vomita mi pluma,
ni la última vez que muero desgarrado en la soledad de mi cuarto.

Ahora, todo está oscuro.
Ahora, espero la resurrección de todos mis muertos,
de los que vuelan por mi mente, de los que caminan a mi lado,
de los que me hablan al oídomientras su pestilencia los denuncia.

¡Zombies! ¡Zombies!

Me despiertan por las noches y hacen guardia junto a mi tumba.
¿¡Qué más quieren de mi!?. Mi alma se las vendí ya hace mucho.

Zombies! ¡Zombies!

Pasos entre las sombras...
¡Pronto! A guardar la muerte donde nadie pueda verla...
Es de buena educación disfrazar lo que se siente.

¡Ya lo sabemos!, la vida sigue adelante. Ahora, ¡adelante!
Otra vez cargando con mis muertos ¡Adelante!

No te duermas




No te duermas

El viento de varios días despeinando los fundamentos.
Y tú ... y yo, en el lugar de siempre, retejiendo aquellos años
e inventando un futuro en que el dolor se disfrace de la más condescendiente resignación.

¡Silencio! La hora nueva nos encuentra casi desnudos, casi inocentes, casi perfectos…

¿Será que esta vez si podremos replantar el mundo con una pala y un sombrero?

¿Será que de nuestros hombros broten alas y con una lanza y burbujas de jabón derribemos los molinos de viento…?
¡Despierta!, te quedas dormida… en esta hora, casi desnuda, casi inocente, casi perfecta…

¡Mentira!, ¡todo fue mentira!

La comida está helada y las madres se pudrieron en sus tejidos azules
Y tú, yo y nuestros sueños, nos pudriremos en el paraíso quijotesco
que sigue, indolentemente, robándose mis mejores horas.

Tuesday, September 05, 2006

Apoema... Sin Nombre I



Sin nombre I


Nunca supe cómo llegaste, ni de que loco reino eras dueña.
Viniste con el viento de Invierno enredado en tus cabellos
Y con los ojos goteando inocencia, sangre y esperanza.

Doncella gris que caminas descalza,
¿no te darás, acaso, un tiempo para descansar?

Doncella gris de mirada quebrada,
Hiciste temblar los párpados de cemento,
mientras la mentira cubría de luto el cielo de mis años.
¿Cómo supiste que mis manos aguardaban tu silencio?
¿Cómo robaste las estrellas sin saber besar el cielo?

Doncella gris que caminas hacia donde la muerte no triunfa, arrulla mi sueño esta noche mientras jugamos a olvidar el olvido.

Doncella gris de pasos rencorosos, ¿no te darás, acaso, un tiempo para soñar?

De donde mis brazos no alcanzan, mi alma te llama, mi corazón te grita y mis ojos te miran.
Doncella gris empapada de magia, tu nombre es sabor a lágrimas y tus ojos son estrellas del país que mi tiempo, estancado, no es capaz de olvidar.